Se acaban de aprobar en Pleno los precios públicos, las tasas y los impuestos que los zumaiarras deberemos pagar durante el próximo 2010.
La propuesta del gobierno municipal fue votada en pleno extraordinario, con los votos favorables del Alcalde de EA, los tres concejales del Grupo Mixto (antes ANV), la concejala no adscrita Pili Etxabe, el concejal de Aralar, la concejala de EB y el concejal del PSOE. Los cuatro concejales de EAJ-PNV nos abstuvimos.
El criterio general del proyecto de Ordenanzas que quedó aprobado es el de congelar todos los impuestos, todas las tasas, todos los precios. Es decir, no aplicar ningún incremento en los ingresos que el Ayuntamiento prevé para el año que viene.
Ese criterio puede estar justificado por dos motivos. El primero, por la crisis económica que padecemos. No parecen tiempos adecuados para exigir más a los bolsillos de los contribuyentes, que ya tienen bastante. Y el segundo, unido al anterior, porque el incremento del IPC previsto es muy pequeño, por lo que no parece justificar una adecuación al alza de las tasas municipales.
Podemos compartir en términos generales ese planteamiento. De hecho es el que se está aplicando en varios Ayuntamientos regidos por EAJ-PNV. Sin embargo, estamos seriamente preocupados, no tanto por una decisión de congelación que sí podría ser adecuada en un momento coyuntural apurado para las economías familiares como es el actual. Sino por la política económica, en general, y por la política de ingresos públicos, más concretamente, que está haciendo el gobierno municipal de la izquierda abertzale con EA desde que entró en el gobierno. Una política errática, poco responsable, sin visión general de lo que es el Ayuntamiento, y que está poniendo en grave riesgo el futuro a medio plazo de la propia institución. Por supuesto, lo importante no es el ayuntamiento en sí mismo, sino la capacidad de que éste vaya a disponer para responder adecuadamente a las necesidades de servicios de los y las zumaiarras en los próximos años, a las necesidades de invertir, de materializar proyectos, de hacer que Zumaia avance con los tiempos, en una palabra.
Dentro de esa política económica a la que nos referimos, las tasas son uno de los pilares básicos. Sin embargo, llevamos un par de años –y con éste serán tres- en que las diferencias entre los costos de los servicios de gestión de la basura y de abastecimiento de agua y saneamiento se están haciendo abismales. Sólo con esos dos conceptos se están generando en el Ayuntamiento déficits de bastante más de 600.000 euros/año (bastantes más que 100.000.000 de ptas/año). Es decir, por poner un ejemplo, una rehabilitación integral de la Alhóndiga cada, más o menos, cinco años. No hace falta ser catedrático en economía para darse cuenta de que, además, ese agujero se va haciendo más y más grande cada año. En esa progresión, no sabemos cómo se podrá pagar no ya la próxima obra de construcción de, por ejemplo, un nuevo polideportivo municipal, sino el propio déficit generado por no imputar al consumidor el coste del servicio (que es, por otra parte, lo que exigen las Directivas europeas y las leyes medioambientales).
Claro que, eso lo sabemos todos, para cualquier concejal en el gobierno resulta mucho menos agradable y, por supuesto, le resta bastante más simpatía entre sus vecinos, proponer y aprobar subidas de impuestos que no hacerlo. Y estos que gobiernan ahora son
especialmente sensibles a ese tipo de percepciones. De hecho nos hemos abstenido porque hubiéramos asumido una congelación general para el 2010. Pero no podemos validar, no queremos hacerlo, una política que desde hace dos años nos aboca al desastre.
Bajando al detalle de las Ordenanzas aprobadas para el 2010, hay otros temas, menores si se quiere, pero que no dejan de tener su interés.
Por ejemplo, las tablas de bonificaciones para familias en grave situación económica. Si recordáis, fuimos muy críticos con estas tablas en los años 2008 y 2009. Por muchos motivos. Por ser mero maquillaje, ya que a pesar de parecer muy detalladas, estábamos convencidos de que no tendrían apenas aplicabilidad. Por ser muy complejas, por timoratas ¿Os acordáis de cómo lo vendieron, a bombo y platillo, en todos los titulares de prensa?
Pues bien, en dos años, lo hemos preguntado, ha habido 5 solicitudes de aplicación de esas tablas de bonificaciones. ¡Cinco! y, seguramente, porque hemos recordado el tema en varias ocasiones.
Hasta ellos mismos, el gobierno, la izquierda abertzale y EA, han reconocido expresamente en el Pleno que los propios técnicos de Servicios Sociales discrepan radicalmente del planteamiento. Pero… ¡han decidido mantener la tabla! En contra de la tozuda realidad, del criterio técnico, del “escaso éxito obtenido”, la mantienen. Total, como no pide pan… De hecho, no hay problema por mantenerla. Es sólo que esto es un pequeño ejemplo de la falta de rigor con la que nos gobiernan. No hay previsiones, ni un cálculo de aplicabilidad, ni se trabajan los procedimientos con los técnicos que son especialistas. Les basta con que algún titular suene bien.
Conociendo el antecedente, ¿qué ocurrirá con la novedad de las Ordenanzas del 2010? Por fin, se han decidido a trasladar a las normas del ayuntamiento aquello que nos solían reclamar en anteriores mandatos: que se penalicen las viviendas vacías. No lo llaman así (“vivienda vacía”) porque a pesar de haber encargado un estudio que costó sus buenos miles de euros a los zumaiarras, al final no se aclararon sobre qué es eso de vivienda vacía, ni se nos pasó un listado detallado de cuales lo son. Ahora les llaman “inmuebles desocupados con carácter permanente”, y definen el concepto a contrario sensu, es decir, definiendo cuales no lo son. No lo son, los domicilios habituales, lógicamente. Tampoco las viviendas dentro del programa Bizigune. Tampoco si están en alquiler legal, con contrato. Y, tampoco si se han dejado a descendientes y ascendientes. Sin embargo sí se considerará “inmueble desocupado con carácter permanente” el que se haya dejado a un hermano/a.
Independientemente de que se esté de acuerdo o no con la medida, de que se tengan dudas más que fundadas sobre si sirve para algo, hay otro elemento para el escepticismo: ¿cómo van a aplicar la penalización?. Viendo lo que ha pasado con las bonificaciones, que pueden ser reclamadas por el interesado y ni siquiera así, han tenido ninguna aplicación práctica. ¿Cómo se las arreglarán para aplicar la penalización?, porque no creemos que “los penalizados” tengan interés de pasarse por el Ayuntamiento reclamando el pago… Ya veremos lo que pasa. Pero puede que estemos ante la “medida-titular” de turno, “el gobierno municipal lucha contra la vivienda vacía”, y, como casi siempre, de eso, no haya nada.